Vengo del trópico, de un clima cálido.

El clima como sabéis influye en el carácter de las personas.

Si nos vamos a los pirineos por ejemplo, las personas suelen adorar una buena chimenea, esquiar, así como también pasar tiempo en casa.

Yo vengo del trópico, de un clima cálido, como es de esperar, por lo general, nos gusta socializar, somos gente de contacto, de escribirnos, de llamarnos, de compartir, de tocarnos. Ya me entendéis, no quiero para nada sonar a clichés, pero en muchos casos es la verdad.

 

Yo vengo del trópico, si en la calle alguien presencia una agresión, hará algo para evitarlo, si estás perdido, intentarán ayudarte a que encuentres la calle. Si estás triste, o te duele algo, hasta te llevan un juguito a la casa, para ayudar a que te mejores.

 

Yo vengo del trópico, todo este rollo, te lo digo, para que pienses en si eres de esxs que no dicen nada. Cuando presenciamos relaciones en las que existe un abuso de poder, cuando ves que se burlan de alguien, cuando ves que una situación es injusta. A ti, que no dices nada, te dedico este texto, porque gracias a ti, cojo impulso. Porque se, que si yo no digo algo, tu… tu amigx mío, no dices nada. Y yo me quedo aquí, en el mismo lugar, en el mismo rincón, en la misma estación, jodida y estancada.

 

Yo soy del trópico y como para que me oigan estoy acostumbrada al merengue, al ritmo, al son a la salsa. Lo diré como haga falta, por impulso, de pie o sentada. Para ti, amigx mío que no dices nada: muchas gracias!

 

Gracias porque no necesito de tu voz, ni tus gestos, ni tus palabras, ya hablo, tu tranquilx, ya hablo yo, porque a mí nadie aquí va a dejarme tirada.

 

Te lo dedico.